lunes, 28 de marzo de 2011

DANZA Y SALUD

Además de ser una buena opción para reducir el estrés y superar la timidez, el baile estimula la circulación sanguínea y mejora la flexibilidad y la resistencia. Sin duda, no hay mejor fuente de salud que el baile. Como afirma Sánchez Luque, «su inclusión debe realizarse en lo que los médicos llamamos 'estilos de vida cardiosaludables' como un integrante que va a contribuir a mejorar la salud física, y sobre todo en determinados grupos, como los ancianos». Este ejercicio no entiende de edades. Ni de clases. Tampoco de profesiones.

  • Saludable diversión Activa los músculos, trabaja las articulaciones y eleva el ánimo. Es una forma excelente de mover el cuerpo sin darse cuenta de que estamos haciendo ejercicio y de descubrir los beneficios que aporta a nuestro estado anímico. La experiencia de aprender a movernos y dejarnos llevar por la música, la sensación de bienestar que produce tener la mente y el cuerpo ocupados en una misma actividad, son elementos que nos ayudan a mantenernos sanos e incluso, favorecen la pérdida de peso. Está demostrado que las personas que realizan ejercicio sufren menos problemas de salud, por el contrario ser sedentario resulta perjudicial y puede ocasionar obesidad, osteoporosis, problemas de corazón, tensión alta, al tiempo que nos hace caer en un estado de tristeza y depresión.
Pero si hay una receta común es la constancia. Todos hemos bailado alguna vez, pero para mucha gente el baile es algo fuera de lo común que se hace en contadas ocasiones. ¿Por qué no lo convertimos en un hábito? Sólo así conseguiremos que nuestro cuerpo y nuestra mente noten todos sus beneficios. Dedique algunas horas a la semana a este sano ejercicio y notará como al seguir el ritmo la concentración es completa, estará inmerso en su actividad y en el cuerpo experimentará una agradable sensación, su energía fluirá fácilmente, se sentirá relajado, a gusto y repleto de vitalidad. No en vano, el ejercicio físico aislado no consigue generar efectos visibles para la salud. Según los especialistas, bastan 30 minutos, tres veces por semana. La elección dependerá de los gustos y del estado de salud. Cada baile tiene sus propiedades. Así, la danza del vientre es muy efectiva para las mujeres. Sus movimientos suaves y ondulantes no sólo hacen desaparecer cualquier tensión física o psíquica, sino que favorecen el buen funcionamiento del aparato reproductor: fortalece los músculos de la vagina y mejora las molestias de la menstruación y la menopausia. El ballet clásico mejora notablemente tu flexibilidad. Los estiramientos y el trabajo articulatorio que implica esta actividad son extraordinarios. Tras una clase de ballet comenzarás a percibir sus efectos sobre tu cuerpo, y a largo plazo, además de quitarte tus kilos de más, moldeará y estilizará de forma notable tu figura. Una sola pirueta requiere una extraordinaria habilidad física y un notable balance, y el ejercicio que está detrás de ella no es para nada desestimable. Una o dos veces por semana es suficiente como para experimentar sus efectos. El Hip Hop. La cultura del arte callejero y su adaptación a las clases de gimnasios, son simplemente maneras divertidas y sencillas de iniciarse en la disciplina de la danza. Quien nunca lo haya probado, tal vez quiera darle una oportunidad a esta creativa forma de jugar con el cuerpo y hacer ejercicio al mismo tiempo. Les propongo que exploren la danza flamenca, un baile donde la mujer puede investigar su feminidad en cualquier edad. La danza flamenca permite a la mujer jugar con la sensualidad y la gracia femenina, en un cuerpo real. Permite mejorar la postura, la prestancia, el andar y además es un excelente ejercicio aeróbico, por lo que conlleva a una mejora física general y recomendable para cualquier edad. Todo son ventajas: el baile contribuye a ejercitar la coordinación y agilidad de movimientos, así como el equilibrio. Además, favorece la tonificación de la piel y aumenta el drenaje de líquidos y toxinas. De hecho, más de uno ha cambiado ya el gimnasio por la pista de baile. «La gente a la que no le gusta la gimnasia encuentra en nosotros una fórmula ideal para mantenerse en forma de manera divertida». Más que amigos Para la mayoría, la clase se convierte así en un nuevo punto de encuentro para hacer amigos. Es cierto eso de que el roce hace el cariño. De ahí que la danza resulte un método ideal para vencer la timidez y otros problemas de socialización. «Se realiza en un contexto de relaciones sociales y ello ayuda a combatir uno de los grandes problemas de la actualidad, como es la soledad», concluye el doctor Sánchez Luque. La tercera edad sabe mucho de ello. Cada vez más mayores se deciden a hacer sus pinitos o a recordar viejos tiempos al ritmo de pasodoble, fox-trot o bolero. Los jóvenes prefieren el funky o el baile moderno. Y los más pequeños disfrutan con el ballet y la danza contemporánea. «Las clases infantiles se plantean más como un instrumento pedagógico: desarrollan la memoria, el oído musical y la expresión corporal. Para ellos, bailar es una forma amena de mejorar su equilibrio, la interrelación y el sentido del ritmo», matiza Irene Viñals. Entre los adultos, los reyes de la pista son los ritmos latinos, precisamente los que están introduciendo el 'gusanillo' del baile en más de un escéptico. «Se animan, se apuntan al curso y luego quedan para salir juntos e incluso practicar las coreografías fuera de clase», comenta la directora de La Sala. Los beneficios saltan a la vista: mejora la autoestima, la confianza en uno mismo y la claridad de pensamiento. No sólo eso, además relaja, libera adrenalina y ataca los grandes males de los últimos tiempos: el estrés, la ansiedad y la depresión. Beneficios Además de ser una buena opción para reducir el estrés y superar la timidez, el baile estimula la circulación sanguínea y mejora la flexibilidad y la resistencia. «El baile moviliza grandes grupos musculares, algo que resulta muy positivo para diferentes enfermedades, entre ellas destacan las patologías osteoarticulares, mejorando aspectos como la flexibilidad, fuerza y resistencia», advierte el doctor Juan José Sánchez Luque, coordinador andaluz del grupo de ejercicio físico de la Sociedad Andaluza de Medicina de Familia. Y es que el baile no sólo es una buena forma de combatir la obesidad y quemar calorías. Quienes sufran rigideces articulares encuentran asimismo en él un gran aliado. Así como también aquellas personas con problemas de circulación, ya que estimula el flujo sanguíneo y el funcionamiento del sistema respiratorio. Físicos

  • Cardiovascular: Bailar facilita la circulación de la sangre y el tono de la piel. El sistema respiratorio y vascular también se benefician de esta actividad. Aumenta la resistencia física.

  • Grasa: Favorece el drenaje de líquidos y toxinas, así como la eliminación de las grasas.

  • Aspecto: Muchas de las posturas negativas derivadas de la vida sedentaria se corrigen con la danza. La cabeza y el cuerpo erguido y el paso armonioso mejoran la presencia física.

  • Obesidad: Combate el sobrepeso, la obesidad y los niveles elevados de colesterol.

  • Músculos: Fortalece los grupos musculares y mejora la flexibilidad, la fuerza y la resistencia. Coordinación: Con el baile se ejercita la agilidad y la coordinación de movimientos, así como el equilibrio.

  • Madurez: En edades maduras es recomendable para paliar los dolores articulares y la osteoporosis y prevenir el envejecimiento.

  • Niños: Corrige trastornos congénitos y malas posturas. Como método pedagógico, les permite desarrollar el oído musical, el sentido del ritmo, la memoria y la expresión corporal. Previene enfermedades: como la diabetes, alta presión arterial, enfermedad del corazón, osteoporosis y depresión.

Psíquicos



  • Cerebro: Mantiene el cerebro en forma, pues se requiere una gran concentración. Así mismo trabaja la coordinación y la memoria visual.

  • Socialización: La danza es un buen método para superar la soledad y la timidez y establecer nuevas relaciones.

  • Relajación: Reducir el estrés y la tensión acumulada.

  • Expresión: El baile permite expresar corporalmente las sensaciones y pensamientos de manera más natural y deshinibida.

  • Autoestima: Aumenta la seguridad. Al son de la música se reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, ya que ayuda a expresar las emociones y canalizar la adrenalina. Bailar levanta el ánimo y eleva la autoestima.

  • Confianza: Fomenta la confianza en uno mismo y la claridad de pensamiento. Sueño: Contribuye a conciliar el sueño con mayor facilidad.

  • Evasión: Mientras bailamos, estamos pendientes de seguir el ritmo y conseguimos olvidarnos por un tiempo de los problemas.

Un paso adelante, otro atrás. Giro. Cruce. Quebradas. Ochos... Es la elegancia hecha baile. Pero también un buen ejercicio para cuerpo y mente. no hace falta ser ni Fred Astaire ni Ginger Rogers. Con sólo tres días a la semana, cualquiera puede dejarse llevar por los efectos del baile. Sin distinciones. Pasodoble, salsa, rock and roll, cha-cha-chá, sevillanas. La modalidad es indiferente. Las ventajas, infinitas.


Así que... si estás harto de la rutina y buscas una forma divertida para mantenerte en forma ¡baila, mueve los talones!

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